2. 1. Desarrollo emocional y social
En las diferentes etapas de los niños se
produce un desarrollo emocional. Para poder entenderlo hay que tener clara las
diferencias entre emociones, sentimientos y estados de ánimo.
Las emociones
son impulsos involuntarios, originados como respuesta a estímulos del
ambiente, que desencadena conductas de reacción automática como las expresiones
faciales, acciones y gestos, etc y componentes fisiológicos como la respiración, el temblor o relajación,
sonrojarse, aumento o disminución del ritmo cardíaco, sudoración, etc.
Los sentimientos son estados emocionales surgidos a partir de
la prolongación en el tiempo de una emoción.
Los estados de
ánimo son emociones o sentimientos evocados por los juicios. Tienden a ser
estables y suelen ser individuales.
El desarrollo
emocional de los niños es análogo a los matices de sus vínculos afectivos.
Estos se producen al reconocerse en alguien y tener sentido de sí mismo específico, ya sea por
supervivencia o por seguridad emocional.
Hay diferentes tipos de apego. Por un lado,
el apego seguro que es el lazo emocional que impulsa a
buscar proximidad y contacto con la figuras de vinculación, el ansioso en el
cual las figuras de apego son incoherentes e inestables emocionalmente y el
apego evitativo en el cual las figuras de apego son hostiles o con dificultad
para expresar el afecto.
2. 2. Evolución del dominio afectivo emocional a lo largo del ciclo vital
El dominio afectivo emocional se va
desarrollando a lo largo del ciclo vital, aprendiendo a producir emociones diferentes, a comprender los
estados mentales de los demás a comprender que la expresión deliberada de una
emoción se puede emplear para confundir a los demás, entre muchas otras.
Además, se aprende a construir nuestras
identidades a partir de interacciones contextualizadas como los modelos de los
padres o personas significativas, las prescripciones que se hacen sobre ellos,
la observación, los patrones culturales implícitos, etc.
2. 3. Autoconcepto, Identidad y Género
La socialización en el
género está profundamente arraigada y los desafíos pueden ser perturbadores,
por lo que las personas manifestamos un rol de género consistente.
En algunas competencias
emocionales fundamentales, se han constatado diferencias significativas entre
niños y niñas en relación al contexto. En cuanto a estas exigencias sólo
apuntan a la generación de la discriminación social, política, económica,
laboral y familiar de ambos sexos
La escuela pone en
relieve la configuración de la identidad de género, junto a los amigos y la
familia ya que son los principales grupos precursores de la identidad de
género, porque en estos espacios se modelan las conductas a seguir y los juegos
de imitación que dan lugar a un sentido precario de identidad, el cual
lentamente se constituye en la conciencia de género.
Además, los agentes de
socialización juegan un importante papel en la identidad de género ya que
refuerzan y estimulan aquellas conductas y actitudes que consideran socialmente
ajustadas para cada género. Desde este modelo, se asume una mera relación de
causa‐efecto entre lo que los adultos quieren y
hacen, y lo que los niños y niñas llegan a ser.

